La escritura: de la piedra al códice (V)

 Capítulo 5: "El papiro, un poco de historia"

Antes de comenzar con nuestra experiencia en el aula, investigamos cómo se originó el papiro, que sustituyó a la escritura sobre piedra ¿Os acordáis de las dificultades para qué los escritos en signos pudiesen llegar a más personas? ¡Su peso y tamaño lo hacían muy difícil! 

Por ello, los egipcios, y más tarde los griegos y romanos,  crearon un soporte vegetal para la escritura, elaborado a partir de la planta del Nilo, llamada,  Cyperus  papyrus, por lo que al soporte resultante, recibió el nombre de  Papiro: los tallos, cortados en láminas, se cruzaban, golpeaban y secaban para crear rollos resistentes y se alisaban con piedra pómez que servía para pulir y dejar la superficie del papiro lo más lisa posible,  eliminando con ello cualquier imperfección, ¡Y qué escribir fuese mucho más fácil! Después, se escribía sobre ellos con tinta (mezclas negras, a menudo de carbón o rojas), utilizando como instrumento de escritura, cálamos (juncos afilados o bambú).  

Sin embargo, el papiro tenía un problema, al ser de origen vegetal, era frágil y susceptible a la humedad. ¿Cómo lo solucionarían? 

  Eso os lo contaremos  en nuestra próxima experiencia, ahora os relatamos nuestra aventura para elaborar ¡NUESTRO PAPIRO EN PRÉJANO! 

Cómo en Préjano,  no estamos en el Nilo, era difícil encontrar la planta Papyrus, así que tuvimos que explorar por la naturaleza de Préjano,  analizando qué requisitos debía de cumplir la planta para poder escribir sobre ella: acordamos que debía de ser larga, lo más plana posible y que tuviese muchas hojas para poder entrecruzarlas ¡El reto era muy complicado! Pero teníamos que pensar cómo poder escribir con los recursos de nuestro entorno, así que nos fuimos a explorar con una lista de tareas: encontrar la planta, buscar piedras para alisar y algo que pudiese servirnos a modo de caña para poder escribir con tinta. 

Nuestros hallazgos fueron sorprendentes, la planta del lirio, nos pareció genial, por su tamaño, forma y había muchísimas, así que no hacíamos daño si cortábamos unas pocas para nuestro proyecto; piedras lisas para prensar las hojas y unos rodillos que nos ayudasen a dejarlas más uniformes fueron unas grandes ideas, pero lo mejor fue encontrar unas plumas de ave y darnos cuenta que parecían cañas huecas con las que poder recoger tinta y escribir sobre nuestro papiro. 

Una vez que tuvimos todos los materiales, comenzamos con nuestro proceso de elaboración, aunque también tuvimos nuestras dificultades: el pegar las hojas fue complicado y el secado tuvo su largo proceso, ¡menos más que la calefacción del cole, el sol y el aire del campo hicieron su trabajito! 

 Aun así, pudimos apreciar como la tardanza en secarse, hizo que las hojas se pudriesen un poco y adoptasen un color un poco negruzco, que tuvimos que solucionar con un poco de color, pero de todo se aprende ¡Hay que buscar soluciones! Y en eso los niños de Préjano, ¡son los mejores! 

Finalmente,  recortamos  nuestro papiro, dándole un aspecto más uniforme y el resultado ha sido fabuloso, ya sólo quedaba escribir sobre él, siguiendo la escritura CUNEIFORME que nos dejaron los hebreos, los pueblos de sur de arabia (sudárabes) y  los fenicios. 

Ha sido una gran aventura, pero el esfuerzo ha merecido la pena ¡Os dejamos las fotos del gran trabajo de los niños de Préjano!  Continuamos investigando… 

 



 

 

 

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