La escritura: de la piedra al códice (VIII)

 Capítulo 8: "El códice en lengua romance".

 

 ¿Qué hacer con tantas hojas sueltas en los pergaminos?  

Los romanos  decidieron  plegar las hojas, coserlas y numerarlas (foliarlas), permitiendo  la escritura por ambos lados,  dando lugar a una encuadernación y  pasando así del formato de rollo de los pergaminos  al formato cuadrado,  al cual llamaron,  Códice (del  latín codex, “libro” o “tronco de árbol”) 

 Al mismo tiempo,  las lenguas romances (o románicas),  evolucionaron a partir del latín vulgar, que era el habla coloquial de los soldados y ciudadanos romanos- y que tras la caída del imperio romano, se fragmentaron, dando lugar a lenguas como el español, francés, italiano, portugués y rumano.  Mientras que el latín clásico o culto, se usaba en la literatura y clases altas de la sociedad. 

En España, los escribanos y  los monjes en los monasterios, eran los encargados de escribir los Códices religiosos. En La Rioja, en el monasterio Suso, situado en  San Millán de La  Cogolla, un monje, se dio cuenta que muchos ciudadanos al leer los códices en latín culto, no los entendían porque sólo conocían el latín vulgar, así que decidió hacer anotaciones en los márgenes  e interlineados de las páginas, traduciendo ciertas palabras del latín culto al latín vulgar, al  navarro-aragonés y  al vascuence, dando así origen a lo que hoy conocemos como Glosas Emilianenses, y que permitieron acceder a la lectura de libros importantes a muchas más personas. 

Además, los monjes, tenían una forma curiosa de decorar  los códices, les gustaba escribir la primera letra de cada página o párrafo de mayor tamaño que las otras y decorarla con motivos naturales, las llamaron Letras Capitulares ¡Son preciosas! 

¡Cuánto hemos aprendido de la escritura y de sus soportes! ¡Cómo hemos pasado de una piedra a un libro, de una  planta al papel,  de un palo  a una pluma;  de los pigmentos, el carbón y la sangre a la tinta en un papel;  de un dibujo a un símbolo, de éste al signo;  de los alfabetos  egipcios, fenicios  y  griegos, a las letras de nuestro abecedario;  del  latín al romance y de éste  el castellano! 

Cómo  podéis ver en las fotos, los niños han elaborado su propio Códice particular,  han reproducido el abecedario en romance y han introducido las Glosas Emilianenses, traduciendo su escritura a la grafía en castellano, ¡con tinta y tintero de profesional!, han tenido mucho cuidado, han sido precisos y no se han manchado nada. A la seño no le ha ocurrido lo mismo, los tapones le han jugado una mala pasada y se ha hecho algún que otro tatuaje en los dedos. 

También han decorado las páginas estampando hojas y les ha quedado genial.   Pero lo que  les ha resultado muy curioso es cómo hemos cosido las hojas para formar el Códice. ¡Algo que podrán hacer ellos mismos en nuestro próximo taller que tendrá lugar el Día del  Libro en Préjano!  ¡Les va a encantar! 

Para terminar esta gran aventura que ha sido,  “LOS SOPORTES DE LA ESCRITURA,  DE LA PIEDRA AL CÓDICE”, los niños de Préjano,  os han dejado unas frases  en latín que ellos han coloreado y traducido al castellano.     

¡HEMOS APRENDIDO MUCHO Y NOS LO HEMOS PASADO GENIAL!     

DESDE PRÉJANO, MUCHAS GRACIAS POR ACOMPAÑARNOS 

 

      




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